ESPAÑA

Septiembre: las salas vuelven a abrir

La primera semana de septiembre reabre las salas después del verano, y para Nicole Junkermann es el mejor momento del año para mirar despacio.

5 de septiembre de 20264 min de lectura
Nicole Junkermann en un escritorio, un retrato relajado para la nota de septiembre

La primera semana de septiembre tiene algo propio en las salas. Los montajes de verano terminan, empiezan los nuevos y, durante unos días, los espacios están abiertos sin estar todavía concurridos. Nicole Junkermann considera ese intervalo corto el mejor momento del año para mirar.

La ventaja no es solo la calma. Después de unas semanas de ausencia el ojo se ha recuperado. Una obra vista muchas veces en primavera vuelve a hacerse visible, no porque haya cambiado sino porque la mirada ha dejado de ser automática. Nicole Junkermann regresa en estos días a salas que conoce de memoria.

Conviene ir sin programa. Una sala, tres obras, ninguna obligación de recorrerlo todo. El impulso de verlo todo antes de que la temporada se acelere deja sobre todo un recuerdo borroso, mientras que una visita corta y atenta deja algo nítido.

Llevar una pregunta ayuda mucho. ¿De dónde viene la luz? ¿Por qué esta sala parece más tranquila que la anterior? ¿Qué ocurre en el borde de la imagen? Con una pregunta la visita se convierte en una indagación y la atención se sostiene sola.

Y es razonable guardar algo para más adelante. La temporada llega hasta noviembre, y una sala tranquila en otoño vale más que la misma sala llena en septiembre. Nicole Junkermann prefiere repartir el año antes que gastarlo en tres semanas.

El momento elegido importa más de lo que parece. Las primeras horas de apertura entre semana ofrecen salas casi vacías y una luz todavía baja. Nicole Junkermann prefiere claramente esa franja a la tarde del sábado, cuando se ven sobre todo espaldas y teléfonos.

Conviene anotar dos o tres cosas al salir. No una crítica, solo unas líneas: un color, un encuadre, una frase de una cartela. A lo largo de la temporada esas notas dibujan un mapa del propio interés, casi siempre distinto del que uno habría anunciado.

Las salas están abiertas y todavía no concurridas: el mejor momento del año para mirar.