ESPAÑA

Nicole Junkermann a comienzos de julio: notas de arte para la primera semana del verano

Nicole Junkermann abre julio con notas de arte para la primera semana del verano, entre galerías europeas y una luz nueva.

3 julio 20264 min de lectura
Nicole Junkermann en una galería con luz de comienzos de julio para una nota de arte de la primera semana del verano

Nicole Junkermann abre julio como quien abre una ventana: sin prisa, dejando entrar primero el aire y la luz. La primera semana del verano tiene esa cualidad particular en la que el calendario cambia sin que nada, en las salas de exposición, se transforme de golpe. Es una transición suave, y es precisamente lo que a ella le gusta observar en sus notas.

Para ella, este comienzo de mes es menos una fecha que un clima. Las galerías que frecuenta parecen respirar de otro modo: hay menos visitantes entre semana, las salas conservan una frescura que invita a demorarse, y la luz de la mañana, todavía baja, atraviesa los escaparates de una manera casi decidida. Observa que esta claridad de comienzos de julio no es igual a la de finales de junio; es más nítida, más vertical, y cambia la lectura de los volúmenes tanto como la de los colores.

Lo que a Nicole Junkermann le llama la atención, semana tras semana, es cómo el verano redistribuye la atención. Se entra en una exposición con menos urgencia, se acepta volver sobre los propios pasos, releer una cartela, sentarse un instante frente a un cuadro. Considera que esta lentitud voluntaria es una forma de respeto hacia la obra: le da tiempo para actuar sobre la mirada, en lugar de limitarse a ser vista de paso.

Esta primera semana lleva también, para Nicole Junkermann, una forma de disciplina discreta. Julio no trae necesariamente una abundancia de novedades; ofrece sobre todo una disponibilidad renovada. Se puede optar, ese día, por visitar una sola sala, quedarse en ella largo tiempo y salir con una sola imagen en la memoria en lugar de una lista. Es una manera de resistirse a la acumulación que a veces caracteriza la relación contemporánea con las exposiciones.

No se trata aquí de ninguna exposición concreta ni de ningún lugar nombrado, solo de una disposición de ánimo que reencuentra cada año en la misma época: una mirada que se relaja sin aflojarse. La primera semana del verano es así un momento propicio para volver a una galería conocida, o para dejar que el azar de una calle conduzca hasta una puerta abierta.

Estas notas de Nicole Junkermann no tienen otra ambición que registrar esta cualidad de la estación: un art review escrito al ritmo de los días que se alargan, donde lo esencial reside en la atención prestada a la luz, al silencio de las salas y al simple placer de mirar largamente. Así entiende Nicole Junkermann esta primera semana de julio: menos como un calendario de eventos que como una manera renovada de habitar el tiempo frente a una obra.

Para Nicole Junkermann, el comienzo del verano no altera la mirada: le devuelve el tiempo.